La Copa del Mundo ya está en nuestras ciudades. Exigimos una moratoria a las redadas de ICE y el levantamiento de las prohibiciones de viaje para que cada aficionado pueda celebrar con seguridad.
Las comunidades inmigrantes en Estados Unidos ya viven bajo el constante temor de la deportación y la detención, alimentado por la agresiva escalada del gobierno de Trump en la aplicación cruel de la política migratoria. El director interino de ICE, Todd Lyons, ya ha declarado públicamente que la agencia planea "tener un papel clave" en "garantizar la seguridad" durante los torneos.
Necesitamos asegurar que todos los aficionados — ya sea que estén viendo el partido en los estadios, en sus bares locales favoritos, o en la sala de su tío — puedan participar con seguridad en la alegría de la Copa del Mundo.
Países como Haití, Irán, Costa de Marfil y Senegal se han ganado su lugar en el torneo de este año. En este momento, restricciones discriminatorias están impidiendo que sus aficionados y seguidores participen plenamente en este momento histórico.
Por primera vez en más de 50 años, la selección nacional de Haití regresa a la Copa del Mundo. Irán ya ha aparecido seis veces en la Copa del Mundo, y su séptima participación marca la cuarta clasificación consecutiva. Costa de Marfil se une este año después de una histórica eliminatoria donde no recibieron un solo gol en 10 partidos. Senegal regresa por cuarta vez tras debutar en 2002, donde ganaron su partido de apertura.
La injusta prohibición de viaje del gobierno estadounidense mantiene un legado de racismo sistemático y también impide que aficionados y familias internacionales participen en lo que debería ser un momento de orgullo nacional. Con el 75% de los partidos de la Copa del Mundo 2026 jugándose en ciudades sede de EE.UU., estas políticas xenófobas cierran la puerta a comunidades enteras y les niegan la dignidad y la alegría de apoyar a sus países de origen en el escenario mundial.
La Copa del Mundo FIFA 2026 será el evento deportivo más grande en la historia de Norteamérica, jugándose por primera vez en todo un continente. Este momento no puede ser del pueblo — de los aficionados, las familias, y las comunidades que hacen del fútbol algo hermoso — si se les obliga a vivir con miedo, son blanco de vigilancia, y son excluidos por políticas crueles que amenazan su existencia.
En este momento, el gobierno de Trump está poniendo activamente en peligro la seguridad de las comunidades inmigrantes y socavando la oportunidad de que todos los aficionados participen en este momento histórico. Al escalar las operaciones imprudentes de ICE dirigidas contra trabajadores y comunidades inmigrantes y al imponer una prohibición de viaje racista e injusta contra Haití, Irán, Costa de Marfil y Senegal, este gobierno está convirtiendo lo que debería ser un momento de alegría y conexión en uno de miedo y exclusión.
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